Espero que algún día los españoles, en otros tiempos, y en otras circunstancias, podamos tener unos gobernantes que sepan lo importante que es gestionar un país. Mientras tanto sólo nos queda agachar la cabeza e intentar no sentir mucha vergüenza ante el resto de Europa.
El Banco de España y Economía ultiman un profundo saneamiento de Bankia | Economía | EL PAÍS
lunes, 7 de mayo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
Grande entre los grandes.
Gracias Fernando!!
¡¡Avanti Fer!!
domingo, 11 de marzo de 2012
Intermedio 2: Muere Moebius
Se ha ido un Maestro, un grande entre los más grandes. Un genio. No se si el mejor, pero seguro que uno de los mejores de todos los tiempos.
Descansa en paz, y gracias por todo lo que me has hecho disfrutar con tus obras, especialmente Blueberry, mi primera incursión en el mundo del cómic adulto cuando yo era sólo un niño.
Adiós, genio.
Descansa en paz, y gracias por todo lo que me has hecho disfrutar con tus obras, especialmente Blueberry, mi primera incursión en el mundo del cómic adulto cuando yo era sólo un niño.
Adiós, genio.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Intermedio: Háblale de productividad a un funcionario, te dirá ¿lo cualo?
En estos tiempos de crísis profunda donde desde todos lados se nos pide productividad, voy a contar un par de buenas y bonitas anécdotas donde se ve bien a las claras el por qué, más pronto que tarde, este país casi en bancarrota (pero que acaba de presentar su candidatura olímpica, ojo... que ya tiene guasa la cosa), este país, como digo, deberá ser rescatado. Hace la tira de años lo recogió muy bien Mariano José de Larra y da pena, tristeza e indignación que lo que contó de forma tan magistral hace casi doscientos años, siga estando tan vigente en pleno siglo XXI. Tiene tela la cosa.
Recientemente he sido papi, proceso durante el cual una serie de médicos y enfermeras (todos ellos funcionarios) nos atendieron la mar de bien, de forma estupenda en un entorno magnífico, el Hospital de La Paz de Madrid, y hacia los cuales sólo tengo palabras de agradecimiento. Y esto lo digo totalmente en serio. Todo aquel y aquella que ha sido padre o madre sabe que, una vez pasado el primer momento de euforia, ha de hacer frente a lo que los mortales llamamos "papeleo". Y aquí empiezan los temblores y las "madresmías", porque sabemos cuándo empezamos pero no cuándo terminamos. Ni cómo.
Una de estas gestiones es tramitar la baja de maternidad de la madre y la del padre y para eso hay que ir a una oficina habilitada para ello del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Como nadie te dice nada (en el hospital sólo te dan instrucciones para inscribir al peque en el Registro Civil), y uno no es padre todas las semanas, pues más o menos se las apaña para saber dónde hay una oficina de éstas. Vale. Primer paso conseguido.
Una vez que localizamos con el Google Maps dónde está ubicada la oficina más próxima, el siguiente paso es ir hacia allí con los papeles que tienes a mano y has ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa. Que a mi a previsor no me gana nadie. Y cuando llegas a dicha oficina te encuentras con una señora con pintas de haber sido anteriormente funcionaria de prisiones y que, al ver tu cara de despistado, te pregunta:
- ¿Qué es lo que desea?
- Pues mire, vengo a inscribir a mi hijo en la SS y a tramitar los papeles de la baja maternal y mía.
- Pues tiene que pedir cita previa a este teléfono - Y me da un papel con un teléfono del cual no sabía nada de su existencia hasta este preciso momento.
- ¿Cómo? pero si nadie me ha dicho nada de citas previas.
- ...
- Y si pido cita ahora que estoy aqui, ¿me lo darán para hoy?
La exfuncionaria de prisiones me mira con cara de pensar "este tío es tonto o qué" y me dice:
- Por lo menos, hasta dentro de dos o tres días no podrá ser.
- Oiga, pero si en la sala de espera no se ve tanta gente como para que no pudiera ser hoy... y sólo estamos a primera hora de la mañana.
- ...
Y debido al shock que te ha provocado el enterarte allí mismo que hace falta cita previa no eres capaz de articular palabra y te largas de allí pensando en la situación tan estúpida que has vivido pues para presentar una documentacion has de ir forzosamente al sitio donde se tramita dicha documentación para que te den cita para dos o tres días después. ¡Es demencial! Y me voy de allí con mi carpeta donde estan los papeles que más o menos tienes a mano y has ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa. ¿No está mal la cosa, eh?
Bien. No pasa nada, yo tengo toda la documentación en regla y el teléfono para pedir la cita previa. Genial, vamos a ser positivos. Nada más llegar a casa llamo al teléfono y después de decirle tres veces mi DNI a la chica que esta al otro lado del teléfono (¿es sorda o qué?) y detallarle con pelos y señales lo que quiero hacer, consigo mi preciada cita previa para ¡dos días más tarde!.
- Debe de coger número, al llegar la oficina, para la "B" y la "C". - Me dice poco antes de colgar.
Hay que pensar en la situación: el niño de apenas unos días en casa, berreando porque lo único que conoce en su vida es lo que más anhela a todas horas: la teta de su madre, la cual se encuentra un poco convaleciente en casa, y que no está para muchas alegrías pues, quieras o no, un parto no deja de ser un momento traumático para madre e hijo. Lo que quiero decir es que, en estos primeros momentos de vida del peque, cualquier atención y ayuda por parte de los que están a su alrededor es poca, y para eso hace falta tiempo, y lo que no se puede hacer es estar dando paseítos buscando citas previas y ese tipo de cosas. Además, la inscripción del niño en la SS es un paso previo para la posterior obtención del pediatra, y nada más salir del hospital, lo primero que te dicen es: "por favor, en una semana, que lo vea su pediatra".
Bien, de acuerdo. Llega el día señalado. Reviso mi carpeta con los papeles que tengo. Hasta ahora nadie me ha dicho qué es lo que realmente necesito, ni siquiera la chica sorda a la cual le dí tres veces mi DNI por teléfono y la que le detallé e-exac-ta-men-te los trámites que debía hacer en mi tan añorada cita previa. Pero yo no me arredro, yo tengo los papeles que he ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa.
Nada más llegar me encuentro otra vez con la exfuncionaria de prisiones en la misma puerta que vuelve a hacer la misma pregunta que dos días atrás realizó:
- ¿Qué es lo que desea?
- Hola, tengo cita para la "B" y la "C". - Le digo con gesto serio y decidido. "Esta vez vengo preparado", pienso para mí.
Ella me mira desafiante... levanta un cartón que deja a la vista una serie de botones que estaban ocultos y aprieta la tecla de la "B" y de la "C".
Suena la pequeña impresora interna y por fin puedo ver mis tan anhelados números de la cita previa. ¡Por fin lo he conseguido! estoy dentro. Mientras voy para la sala de espera vuelvo la cabeza atrás y veo como la exfuncionaria de prisiones (¿o es exfuncionario...?) me mira con una sonrisa en la cara. ¿Qué significará éso?...
Espero pacientemente mi turno, mientras me intento explicar como hay hasta 16 mesas disponibles si sólo estamos allí cuatro personas (una de ellas es un niño de pocos días, que imagino que acompaña, forzosamente, a su madre a realizar los mismos papeleos que yo). Cuando por fín veo en el letrero luminoso mi número no me lo creo. Busco con la mirada la mesa que se me ha sido asignada y la contemplo como Moisés debió de ver a lo lejos la tan añorada tierra prometida. Y para allá que me voy con mi carpetita repleta de documentación. "De ésta no pasa", pienso yo.
Por alguna extraña razón, y esto es cierto, coincide el número de veces que tengo que darle a la chica de la mesa mi DNI: 3 veces.
- Es que este programa se cuelga.
"Ah, así que no era sorda", pienso para mí.
- Vengo a tramitar mi baja por paternidad, la de la madre y la inscripcion de mi hijo en la SS.
- Un momento por favor que busco su cita.
Y entonces, una vez que localiza mi cita previa en la base de datos me dice:
- Aquí pone que es sólo para pedir información...
- ¿C.. Cómo? - "Ah, sorda no sé, pero un poco tonta a lo mejor si que era".
- Pero no se preocupe, le puedo tramitar todo sin problemas.
- Ah vale - "¡Ufffffff!, por poco.".
Y entonces le empiezo a sacar la documentación: los papeles que he ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa. No tengo nada más disponible. Allí, encima de la mesa, esta toda la documentacion que en una semana de vida ha generado mi hijo en este país y que acredita su existencia mas allá de las paredes de mi casa.
- Tengo que inscribirlo en una tarjeta sanitaria. ¿La del padre o la de la madre?
- Pues no se, en la de la madre, por ejemplo.
- ¿Es primer hijo?
- No, segundo.
- Pues necesito saber donde esta inscrito el primero.
- Hmmmm, pues ahora mismo no sé... Bueno, da igual, inscríbalo en la tarjeta de la madre y ya está.
- No puedo, hay que comprobarlo.
- ¿No puede comprobarlo en el ordenador? imagino que tendrá acceso a esa información.
- No, no tengo instalado aquí el programa que me permite hacerlo.
- Pues yo no lo sé.
- ¿Tiene aquí la tarjeta sanitaria de su primer hijo?, ahí lo pone.
"¡¡¡DIOS NOOOOOOOOO!!!" Me pillaron.
- A ver... ¿y no puede usted ponerlo en cualquiera de las dos tarjetas, la mia o la de su madre, y lo dejamos correr?
- No, porque si lo pongo en una tarjeta donde ya esta inscrito su hermano, y no lo dejo así identificado, lo que ocurre es que le doy de alta a él, pero le doy de baja al otro.
- Pero... per.. p... pero ¿qué me está diciendo usted? ¿y mi recibo de compra del biberón no le sirve para nada?
- No. Además - me dice mientras revisa el resto de la documentación - falta el parte de baja por parte de la empresa de su señora, el número de cuenta donde se harán los ingresos y me tiene que traer rellena esta documentación - me enseña unos papeles que es la primera vez que veo en mi vida - y tiene que rellenar aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí - me dice a una velocidad pasmosa que soy incapaz de asimilar (mientras hace cruces por todos los lados), pues aún estoy pensando cómo es posible comprender lo que me acaba de decir de que si no se deja expresamente indicado, puedo dar de baja a un hijo mientras doy de alta a otro... en los tiempos que vivimos....
Y antes de que me de cuenta, estoy otra vez en la puerta de salida, intentando poner en orden los papeles que me ha dado la chica de la mesa, y al lado de la exfuncionaria de prisiones, que luce en su cara una estupenda sonrisa de satisfacción como diciendo: "he visto padres aquí que han tenido que venir hasta 6 veces".
Ahora contado así "que si ja ja que si je je, que risa tú". Pero maldita la gracia que hace la descoordinación total que hay a la hora de dar información para realizar los papeleos que desde la propia administración nos obligan a hacer y la dejadez increíble de un grupo de funcionarios, desde la exfuncionaria de prisiones a la sorda que me atendió por telefóno, que en ningún caso fueron capaces de indicarme, mínimamente, los requisitos que ellos mismos nos piden para poder hacer cualquier cosa.
Y luego nos piden productividad a los españoles.
Y para poder justificar la presencia de este texto en la lista, contaré la segunda anécdota, ésta vez ocurrida en una de las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid.
Al venir yo a Madrid hace años me saque mi carnet de biblioteca para las Públicas del Ayuntamiento de Madrid. Aprovechando las visitas que hago con mi hija mayor a la biblioteca, sitio al cual le encanta ir para sacar libros en préstamo y leerlos en casa, pensé que sería una buena oportunidad la de volver a tener mi carnet disponible y que había perdido tiempo atrás.
Así pues, en una de mis visitas me acerqué al mostrador de adultos y le conté mi caso, con un libro bajo el brazo que quería llevarme a casa en ese mismo momento. Le comenté al bibliotecario mi caso: hace años tenía mi carnet, pero lo perdí (en aquel momento el software de gestión era hasta otro diferente al actual). El chico me buscó en la base de datos y encontro mi ficha. Sin embargo, al verme con el libro bajo el brazo, para llevármelo a casa, me dice:
- Lo siento, pero no puede llevarse el libro hoy.
- ¿Por qué? si me has encontrado en la base de datos, dame mi carnet y ya está.
- No puedo, no puedo darle su nuevo carnet de biblioteca hasta pasados, como mínimo, un día.
- Pero si estamos a viernes, ¿me está diciendo que tengo que volver el lunes a recoger el carnet? pero si me lo acaba de renovar.
- Lo siento, como mínimo debe de pasar un día para que pueda llevarse un libro en préstamo después de haber anulado su antiguo carnet y darle de alta el nuevo.
Me quedo con las ganas de decirle dónde trabajo y que durante cuatro años estuve dando cursos de todo tipo del programa que tenía delante de sus narices. Sólo tenía que apretar un botón en pantalla, no hacía falta más.
- Por favor, pero no puedo venir cualquier día... con mi hija pequeña, y tengo el libro que quiero aquí.
- Lo siento. Vuelva usted mañana.
Recientemente he sido papi, proceso durante el cual una serie de médicos y enfermeras (todos ellos funcionarios) nos atendieron la mar de bien, de forma estupenda en un entorno magnífico, el Hospital de La Paz de Madrid, y hacia los cuales sólo tengo palabras de agradecimiento. Y esto lo digo totalmente en serio. Todo aquel y aquella que ha sido padre o madre sabe que, una vez pasado el primer momento de euforia, ha de hacer frente a lo que los mortales llamamos "papeleo". Y aquí empiezan los temblores y las "madresmías", porque sabemos cuándo empezamos pero no cuándo terminamos. Ni cómo.
Una de estas gestiones es tramitar la baja de maternidad de la madre y la del padre y para eso hay que ir a una oficina habilitada para ello del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Como nadie te dice nada (en el hospital sólo te dan instrucciones para inscribir al peque en el Registro Civil), y uno no es padre todas las semanas, pues más o menos se las apaña para saber dónde hay una oficina de éstas. Vale. Primer paso conseguido.
Una vez que localizamos con el Google Maps dónde está ubicada la oficina más próxima, el siguiente paso es ir hacia allí con los papeles que tienes a mano y has ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa. Que a mi a previsor no me gana nadie. Y cuando llegas a dicha oficina te encuentras con una señora con pintas de haber sido anteriormente funcionaria de prisiones y que, al ver tu cara de despistado, te pregunta:
- ¿Qué es lo que desea?
- Pues mire, vengo a inscribir a mi hijo en la SS y a tramitar los papeles de la baja maternal y mía.
- Pues tiene que pedir cita previa a este teléfono - Y me da un papel con un teléfono del cual no sabía nada de su existencia hasta este preciso momento.
- ¿Cómo? pero si nadie me ha dicho nada de citas previas.
- ...
- Y si pido cita ahora que estoy aqui, ¿me lo darán para hoy?
La exfuncionaria de prisiones me mira con cara de pensar "este tío es tonto o qué" y me dice:
- Por lo menos, hasta dentro de dos o tres días no podrá ser.
- Oiga, pero si en la sala de espera no se ve tanta gente como para que no pudiera ser hoy... y sólo estamos a primera hora de la mañana.
- ...
Y debido al shock que te ha provocado el enterarte allí mismo que hace falta cita previa no eres capaz de articular palabra y te largas de allí pensando en la situación tan estúpida que has vivido pues para presentar una documentacion has de ir forzosamente al sitio donde se tramita dicha documentación para que te den cita para dos o tres días después. ¡Es demencial! Y me voy de allí con mi carpeta donde estan los papeles que más o menos tienes a mano y has ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa. ¿No está mal la cosa, eh?
Bien. No pasa nada, yo tengo toda la documentación en regla y el teléfono para pedir la cita previa. Genial, vamos a ser positivos. Nada más llegar a casa llamo al teléfono y después de decirle tres veces mi DNI a la chica que esta al otro lado del teléfono (¿es sorda o qué?) y detallarle con pelos y señales lo que quiero hacer, consigo mi preciada cita previa para ¡dos días más tarde!.
- Debe de coger número, al llegar la oficina, para la "B" y la "C". - Me dice poco antes de colgar.
Hay que pensar en la situación: el niño de apenas unos días en casa, berreando porque lo único que conoce en su vida es lo que más anhela a todas horas: la teta de su madre, la cual se encuentra un poco convaleciente en casa, y que no está para muchas alegrías pues, quieras o no, un parto no deja de ser un momento traumático para madre e hijo. Lo que quiero decir es que, en estos primeros momentos de vida del peque, cualquier atención y ayuda por parte de los que están a su alrededor es poca, y para eso hace falta tiempo, y lo que no se puede hacer es estar dando paseítos buscando citas previas y ese tipo de cosas. Además, la inscripción del niño en la SS es un paso previo para la posterior obtención del pediatra, y nada más salir del hospital, lo primero que te dicen es: "por favor, en una semana, que lo vea su pediatra".
Bien, de acuerdo. Llega el día señalado. Reviso mi carpeta con los papeles que tengo. Hasta ahora nadie me ha dicho qué es lo que realmente necesito, ni siquiera la chica sorda a la cual le dí tres veces mi DNI por teléfono y la que le detallé e-exac-ta-men-te los trámites que debía hacer en mi tan añorada cita previa. Pero yo no me arredro, yo tengo los papeles que he ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa.
Nada más llegar me encuentro otra vez con la exfuncionaria de prisiones en la misma puerta que vuelve a hacer la misma pregunta que dos días atrás realizó:
- ¿Qué es lo que desea?
- Hola, tengo cita para la "B" y la "C". - Le digo con gesto serio y decidido. "Esta vez vengo preparado", pienso para mí.
Ella me mira desafiante... levanta un cartón que deja a la vista una serie de botones que estaban ocultos y aprieta la tecla de la "B" y de la "C".
Suena la pequeña impresora interna y por fin puedo ver mis tan anhelados números de la cita previa. ¡Por fin lo he conseguido! estoy dentro. Mientras voy para la sala de espera vuelvo la cabeza atrás y veo como la exfuncionaria de prisiones (¿o es exfuncionario...?) me mira con una sonrisa en la cara. ¿Qué significará éso?...
Espero pacientemente mi turno, mientras me intento explicar como hay hasta 16 mesas disponibles si sólo estamos allí cuatro personas (una de ellas es un niño de pocos días, que imagino que acompaña, forzosamente, a su madre a realizar los mismos papeleos que yo). Cuando por fín veo en el letrero luminoso mi número no me lo creo. Busco con la mirada la mesa que se me ha sido asignada y la contemplo como Moisés debió de ver a lo lejos la tan añorada tierra prometida. Y para allá que me voy con mi carpetita repleta de documentación. "De ésta no pasa", pienso yo.
Por alguna extraña razón, y esto es cierto, coincide el número de veces que tengo que darle a la chica de la mesa mi DNI: 3 veces.
- Es que este programa se cuelga.
"Ah, así que no era sorda", pienso para mí.
- Vengo a tramitar mi baja por paternidad, la de la madre y la inscripcion de mi hijo en la SS.
- Un momento por favor que busco su cita.
Y entonces, una vez que localiza mi cita previa en la base de datos me dice:
- Aquí pone que es sólo para pedir información...
- ¿C.. Cómo? - "Ah, sorda no sé, pero un poco tonta a lo mejor si que era".
- Pero no se preocupe, le puedo tramitar todo sin problemas.
- Ah vale - "¡Ufffffff!, por poco.".
Y entonces le empiezo a sacar la documentación: los papeles que he ido recopilando entre hospitales, Registro Civil y hasta el recibo del biberón que has comprado en la farmacia que hay debajo de casa. No tengo nada más disponible. Allí, encima de la mesa, esta toda la documentacion que en una semana de vida ha generado mi hijo en este país y que acredita su existencia mas allá de las paredes de mi casa.
- Tengo que inscribirlo en una tarjeta sanitaria. ¿La del padre o la de la madre?
- Pues no se, en la de la madre, por ejemplo.
- ¿Es primer hijo?
- No, segundo.
- Pues necesito saber donde esta inscrito el primero.
- Hmmmm, pues ahora mismo no sé... Bueno, da igual, inscríbalo en la tarjeta de la madre y ya está.
- No puedo, hay que comprobarlo.
- ¿No puede comprobarlo en el ordenador? imagino que tendrá acceso a esa información.
- No, no tengo instalado aquí el programa que me permite hacerlo.
- Pues yo no lo sé.
- ¿Tiene aquí la tarjeta sanitaria de su primer hijo?, ahí lo pone.
"¡¡¡DIOS NOOOOOOOOO!!!" Me pillaron.
- A ver... ¿y no puede usted ponerlo en cualquiera de las dos tarjetas, la mia o la de su madre, y lo dejamos correr?
- No, porque si lo pongo en una tarjeta donde ya esta inscrito su hermano, y no lo dejo así identificado, lo que ocurre es que le doy de alta a él, pero le doy de baja al otro.
- Pero... per.. p... pero ¿qué me está diciendo usted? ¿y mi recibo de compra del biberón no le sirve para nada?
- No. Además - me dice mientras revisa el resto de la documentación - falta el parte de baja por parte de la empresa de su señora, el número de cuenta donde se harán los ingresos y me tiene que traer rellena esta documentación - me enseña unos papeles que es la primera vez que veo en mi vida - y tiene que rellenar aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí - me dice a una velocidad pasmosa que soy incapaz de asimilar (mientras hace cruces por todos los lados), pues aún estoy pensando cómo es posible comprender lo que me acaba de decir de que si no se deja expresamente indicado, puedo dar de baja a un hijo mientras doy de alta a otro... en los tiempos que vivimos....
Y antes de que me de cuenta, estoy otra vez en la puerta de salida, intentando poner en orden los papeles que me ha dado la chica de la mesa, y al lado de la exfuncionaria de prisiones, que luce en su cara una estupenda sonrisa de satisfacción como diciendo: "he visto padres aquí que han tenido que venir hasta 6 veces".
Ahora contado así "que si ja ja que si je je, que risa tú". Pero maldita la gracia que hace la descoordinación total que hay a la hora de dar información para realizar los papeleos que desde la propia administración nos obligan a hacer y la dejadez increíble de un grupo de funcionarios, desde la exfuncionaria de prisiones a la sorda que me atendió por telefóno, que en ningún caso fueron capaces de indicarme, mínimamente, los requisitos que ellos mismos nos piden para poder hacer cualquier cosa.
Y luego nos piden productividad a los españoles.
Y para poder justificar la presencia de este texto en la lista, contaré la segunda anécdota, ésta vez ocurrida en una de las bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid.
Al venir yo a Madrid hace años me saque mi carnet de biblioteca para las Públicas del Ayuntamiento de Madrid. Aprovechando las visitas que hago con mi hija mayor a la biblioteca, sitio al cual le encanta ir para sacar libros en préstamo y leerlos en casa, pensé que sería una buena oportunidad la de volver a tener mi carnet disponible y que había perdido tiempo atrás.
Así pues, en una de mis visitas me acerqué al mostrador de adultos y le conté mi caso, con un libro bajo el brazo que quería llevarme a casa en ese mismo momento. Le comenté al bibliotecario mi caso: hace años tenía mi carnet, pero lo perdí (en aquel momento el software de gestión era hasta otro diferente al actual). El chico me buscó en la base de datos y encontro mi ficha. Sin embargo, al verme con el libro bajo el brazo, para llevármelo a casa, me dice:
- Lo siento, pero no puede llevarse el libro hoy.
- ¿Por qué? si me has encontrado en la base de datos, dame mi carnet y ya está.
- No puedo, no puedo darle su nuevo carnet de biblioteca hasta pasados, como mínimo, un día.
- Pero si estamos a viernes, ¿me está diciendo que tengo que volver el lunes a recoger el carnet? pero si me lo acaba de renovar.
- Lo siento, como mínimo debe de pasar un día para que pueda llevarse un libro en préstamo después de haber anulado su antiguo carnet y darle de alta el nuevo.
Me quedo con las ganas de decirle dónde trabajo y que durante cuatro años estuve dando cursos de todo tipo del programa que tenía delante de sus narices. Sólo tenía que apretar un botón en pantalla, no hacía falta más.
- Por favor, pero no puedo venir cualquier día... con mi hija pequeña, y tengo el libro que quiero aquí.
- Lo siento. Vuelva usted mañana.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Hasta pronto!
Hola:
por si alguien seguía esto, comunicar que estará cerrado por una buena temporada.
gracias a los que seguían estando ahí, espero volver lo antes posible.
por si alguien seguía esto, comunicar que estará cerrado por una buena temporada.
gracias a los que seguían estando ahí, espero volver lo antes posible.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Primer "Top Hit" de SoyCalamardo: El divorcio de Fernando Alonso
Si uno busca "divorcio de fernando alonso" en Google, aparece mi blog en la primera pagina de resultados.
Gracias a todos los que lo hacen posible, y al equipo de mas de 100 personas que integran este blog. Nos vemos todos en la comida de empresa esta noche.
Gracias a todos los que lo hacen posible, y al equipo de mas de 100 personas que integran este blog. Nos vemos todos en la comida de empresa esta noche.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Última hora sobre el divorcio de Fernando Alonso: Vettel se pone en contacto con nosotros
El actual campeón del mundo de F1, el alemán Sebastian Vettel, nos ha mandado un SMS al enterarse de la noticia: "Seguro que Fernando ha sido el primero en cortar", nos ha comunicado. "No soporta que se le adelante nadie", sentenció el piloto teutón.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




